Hace 2 semanas que empaque mi taller y unas maletas en las
que poco a poco iba agregando lo único que me recordaría a Guadalajara durante
casi 4 meses. Después de
resignarme a que el tiempo no me alcanzaría para hacer todas las cosas que
quería antes de partir de mi ciudad, comencé a tachar de la lista actividades
que en realidad no valían la pena y una de las cosas que nunca tache hasta el
día en que lo realicé fue la pega de los sobrantes del almanaque Moksha. Lo
tome como una despedida a las calles de mi ciudad y un recordatorio para la
gente que permanece en el y quiero.
Pd. Ya quiero regresar y trabajar duramente, pero por mientras tengo tareas, clases y hot cakes acá en Saltillo http://digitalinvaders.org/.